Te das cuenta que no era su tiempo para amarse, que ambos eran inmaduros y sabían poco del amor, y ahora con los años ya pasados, lo aprendido lo ponen en práctica con el actual amor.
Hay que darle gracias a Dios por haber amado como se amó, porque en las futuras relaciones ya las decepciones no duelen tanto. Nos preguntamos si cambiamos en algo a esa persona o si aprendió algo con nosotros. Tal vez no nos toco lo mejor de su vida pero para nosotros, ese momento era perfecto a pesar de las peleas, la desconfianza y las mentiras. Dios sabe porque nos puso en el camino que hoy nos toca caminar separados.
Ahora tal vez pensemos que no fue amor, pero en ese momento para nosotros si lo fue.