Yo era de las amas de casa que limpiaba todos los días.
La casa tenía que estar limpia, la ropa lavada y la comida lista;todo antes de media día.
Yo sola me presionaba. Creía que ser la perfecta ama de casa y buena madre era eso.
Quería que mis hijos me recordaran así pero todo eso al morir mi papá y con la pandemia me trajo abajo.
Recuerdo que la sicóloga me dijo "usted está así porque ha sido el Ama de casa perfecta, la que hace todo por todos y todos los días"
No quería que mis hijos me recuerden como floja, desordenada o que cocinaba cualquier cosa para almorzar.
Yo pensaba que ser buena madre y ama de casa era poner a mis hijos por delante y callar. El día que me di cuenta , en una de mis sesiones, que eso lo aprendí de mi mamá, en lugar de sonreír por saber el motivo;yo lloré porque tal vez mi mamá pasó por todo lo que pasé yo y ella siempre a nuestro lado, callada.
Pero lo bueno de tocar fondo es que sólo te queda salir.
Y algo pasó en mi mente que empecé a pensar en mí . Entendí que para estar bien mis hijos tenía que estar bien yo. Esa frase es mi oración de todos los días, es mi mantra. La creo en su totalidad, incluso he dejado personas atrás por ser primero yo y eso me hace sentirme orgullosa de mi misma.
Hoy limpio un día a la semana y a cualquier hora del día, si me quedaron lentejas de hoy día pues las comen mañana hechas tacu tacu o hamburguesas. Salgo a correr con mi perro, hago yoga, meditación, escucho música de alta frecuencia pero siempre recordando cuando toque fondo. Aún duele recordar eso pero lo uso para buscar mi felicidad.