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domingo, 16 de junio de 2019

Feliz día a tí,que ya no estás.

La vida no es fácil, pero hay dos personas que te hacen la vida un poco más llevadera. Esas dos personas son tu mamá y tu papa.
Mi papá me hizo la vida más fácil en cuanto al tema de ir y venir de los distintos lugares a los que tenía que ir ya sea colegio, institutos o trabajos. Yo tenía 26 y él me seguía llevando a donde yo fuera. Era la única en el trabajo que la llevaba y traía su papa.
Si me tocaba madrugada él me llevaba al trabajo a las once de la noche. Cuando salía de turno, él estaba ahí a las 7am, si me tocaba turno en la mañana, me llevaba antes a tomar desayuno a la espalda de ace home center en angamos, “ primero lo primero”, me decía.
Hace unos meses me bajo la presión por stress y antes de ir al doctor pase por su cuarto a avisarle que tenía que salir porque me sentía mal. Tan mal me sentía que me eche en su pecho y me puse a llorar. “Porque lloras hija” me dijo; “ yo estoy acá” hacía tanto tiempo que no sentía que él me cuidaba, porque los ultimos años yo lo cuidé a él. De pronto me empecé a sentir bien, sentí la necesidad de sentirme( valga  la redundancia); cuidada por él .Me dio dos palmaditas  en la espalda y me dijo” anda, aquí estaré “.
La vida, a veces es fea más si tienes que atravesarla sin tu padre y madre.
No me avergüenza haber sido “ la hijita de papá, la que ya casi mayor el papá la llevaba al trabajo o a las fiestas, no me avergüenza decir que por culpa de eso no se tomar un ómnibus; muy por el contrario me siento feliz porque él me cuido, porque él me hizo la vida más fácil y porque antes de morir el, volví a sentir que me protejia. Dos días antes de morir tomo mi mano fuerte y me dijo que no me fuera que tenía miedo, miedo a que? No se. Tampoco sé si el sabía quien era yo,pero yo si sé quien era el.
Él fue el hombre que me cuido, me protegió, que me grito si me portaba mal, el que enseño matemáticas en el colegio y el que me llevo al trabajo hasta los 26 años.
Aquella noche, después  de decirme que tenía miedo,  puso mi mano bajo su mejilla y ahí se quedó dormido, dolió verlo tener miedo, verlo tan vulnerable ante lo que le estaba pasando, solo le pedí un banquito a Ale y me quede ahí sentada a su lado con las manos agarradas.
Sentí que el círculo se había cerrado porque él me cuido y yo lo cuidé a él.
Necesito creer qué hay vida después de la muerta, que en algún lugar está él con todos mis muertos; con mi mamá, Dorita, Elenita, Nico,  María Teresa, mi abuela Lony, mi abuelo Hernan y mi abuelo Edmundo; eso es lo único que me hace seguir en días como hoy en que ya no celebro su presencia y lo que es, sino que me queda recordar quien fue y todo lo que hizo por mí.